Las distracciones de Trump: cómo los ataques a Irán oscurecen los escándalos internos

Los expertos analizan cómo los ataques de Trump a Irán funcionan como un intento de secuestrar la narrativa global y ahogar los escándalos internos en Estados Unidos.
El reciente ataque de la administración Trump contra Irán sigue un patrón de guerras de distracción: un intento de secuestrar la narrativa global y ahogar los escándalos internos con el trueno de los misiles de crucero. Así como la administración de George W. Bush no consideró adecuadamente los costos, riesgos y consecuencias de la invasión de Irak, la administración actual parece estar priorizando el poder performativo sobre la toma de decisiones racional.
Según Christopher S. Chivvis, investigador principal y director del American Statecraft Program del Carnegie Endowment for International Peace, en el período previo a la invasión de Irak, Washington dedicó enorme energía a planificar la invasión, mientras Casi no se prestó atención a la pregunta más importante: ¿era necesaria la guerra y, de manera realista, podría producir un resultado político estable?
De manera similar, los ataques de la administración Trump contra Irán parecen funcionar como un intento de distraer a los estadounidenses de los escándalos que plagan al presidente en casa, desde el caso Epstein hasta la guerra comercial en curso con China. Estas tácticas de distracción corren el riesgo de desestabilizar aún más Oriente Medio y socavar la posición global de Estados Unidos, sin abordar las problemas internas de raíz que impulsan las acciones de la administración.


