La caída en desgracia de Trump: un showman que alguna vez fue cautivador, ahora una fuente de ofensa

Moira Donegan examina cómo la incapacidad del expresidente Trump para entretener se ha visto eclipsada por su continua capacidad de ofender, dejando obsoletas tradiciones políticas y prácticas periodísticas arraigadas desde hace mucho tiempo.
Trump ha dado paso a una nueva realidad: un expresidente que ya no puede entretener, pero que conserva obstinadamente la capacidad de ofender. Esta transformación, tal como la relata Moira Donegan, columnista de The Guardian en Estados Unidos, resalta la absurda obsolescencia de tradiciones políticas arraigadas desde hace mucho tiempo y los desafíos que enfrentan los medios de comunicación frente a la dependencia de Trump en el mito y el rencor por los hechos y la experiencia.
A lo largo del reciente discurso de Trump, Donegan señala que parecía cansado, luchando por leer en el teleprompter y agarrándose al podio con una tensión que rayaba en la desesperación. Esto contrasta marcadamente con el Trump de antaño, el que alguna vez cautivó al público con su personalidad descomunal y su retórica grandilocuente.
Pero a medida que la capacidad de Trump para entretener ha disminuido, su capacidad para ofender no ha hecho más que fortalecerse. Donegan observa que cuando Trump miente en público e insiste en que su


