La demanda de Trump sobre datos raciales estudiantiles detenida por un juez federal

Un juez federal bloqueó temporalmente la demanda de la administración Trump de obtener datos raciales de estudiantes de 17 estados, lo que generó preocupaciones sobre la privacidad y los derechos civiles.
La orden, emitida por la jueza de distrito estadounidense Tanya Chutkan en Washington, D.C., impide que el Departamento de Educación haga cumplir su solicitud de datos de los estudiantes hasta que se pueda celebrar una audiencia sobre el asunto. El juez citó un posible "daño irreparable" para los estados y los estudiantes si se divulgaba la información.
La solicitud de datos fue realizada el año pasado por Linda McMahon, quien entonces era secretaria de educación bajo el presidente Trump. La administración argumentó que la información era necesaria para garantizar el cumplimiento de las leyes de derechos civiles, pero sus opositores argumentaron que podría usarse para desmantelar programas de acción afirmativa y apuntar a estudiantes minoritarios.
Los 17 estados a los que se dirige la solicitud incluyen California, Nueva York, Texas, Florida e Illinois, estados con grandes poblaciones de estudiantes minoritarios. La demanda se produjo en medio de los esfuerzos más amplios de la administración Trump para hacer retroceder las políticas de la era Obama destinadas a promover la diversidad y la inclusión en la educación.
"El departamento no ha proporcionado una explicación suficiente de por qué necesita recopilar datos a nivel de estudiantes, incluida información sobre raza y origen étnico, de 17 estados", escribió la jueza Chutkan en su fallo. Señaló que la solicitud podría tener un "efecto paralizador" en los estudiantes y las familias, disuadiéndolos de proporcionar información personal confidencial al gobierno.
El caso resalta las tensiones actuales entre las políticas educativas de la administración Trump y las preocupaciones de los defensores de los derechos civiles y los líderes estatales. El bloqueo temporal del juez proporciona un respiro a los estados y a los estudiantes afectados, pero la batalla más amplia sobre el uso de los datos de los estudiantes y sus implicaciones para la equidad educativa está lejos de terminar.
Fuente: The New York Times


