La reacción arancelaria de Trump: una reliquia del pasado en un mundo cambiado

La obsesión de Trump por las guerras comerciales al estilo de los años 1970 no logra abordar las complejas realidades de la economía globalizada y financiarizada de hoy. El fallo del tribunal expone su nostalgia por una era que ya no existe.
La ferviente defensa de Donald Trump de sus aranceles comerciales, incluso frente a un fallo de la Corte Suprema que los deroga, revela a un líder estancado en el pasado. El presidente de Estados Unidos ha sido moldeado por las crisis de la década de 1970 y ha gobernado como si Estados Unidos estuviera todavía en la era Nixon de política de shock. Si bien existen paralelos en la movilización política en torno a la inseguridad económica, la economía financieraizada moderna tiene poco parecido con la que Trump está luchando por proteger.
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La decisión del tribunal por 6 a 3 de eliminar los aranceles de Trump expuso las fallas en su enfoque. Reaccionó con incandescencia, acusando a los jueces -entre ellos dos que había nombrado- de estar bajo la influencia de intereses extranjeros. La respuesta de Trump fue adoptar una ley comercial de 1974, invocando


