Las amenazas de Trump contra las plantas desalinizadoras de Irán generan preocupación

La amenaza del expresidente estadounidense Trump de "hacer estallar" las plantas desalinizadoras de Irán ha generado preocupaciones legales, y los expertos advierten que podría constituir un "castigo colectivo" prohibido por el derecho internacional.
En una declaración reciente, el ex presidente estadounidense Donald Trump amenazó con "hacer estallar" todas las plantas desalinizadoras de Irán, una medida que ha suscitado importantes preocupaciones legales entre los expertos internacionales. Las plantas desalinizadoras, que son cruciales para proporcionar agua potable a la población civil, generalmente se consideran protegidas por las leyes de la guerra.
Según Francois Murphy, un experto jurídico, atacar esa infraestructura civil probablemente se consideraría un "castigo colectivo", lo cual está estrictamente prohibido por el derecho internacional humanitario. "El castigo colectivo es la imposición de sanciones o castigos a todo un grupo, en lugar de a individuos específicos, por las acciones de algunos miembros de ese grupo", explicó Murphy. "Esto no está permitido según los Convenios de Ginebra y otras leyes de guerra".
La amenaza se produce en medio de tensiones actuales entre Estados Unidos e Irán, y el ex presidente aparentemente busca aumentar la presión sobre el gobierno iraní. Sin embargo, los expertos advierten que tales acciones podrían tener consecuencias humanitarias devastadoras, privando a las poblaciones civiles del acceso a agua potable y potencialmente provocando una grave crisis humanitaria.
'Atacar plantas desalinizadoras sería una clara violación del principio de distinción, que exige que las partes en un conflicto distingan entre objetivos militares y civiles y sólo apunten a los primeros', afirmó Orde Kittrie, miembro de la Fundación para la Defensa de las Democracias. "También probablemente violaría el principio de proporcionalidad, que prohíbe ataques que puedan causar daños civiles excesivos en relación con la ventaja militar prevista".
La amenaza ha provocado una condena generalizada de la comunidad internacional, y muchos han pedido al gobierno de Estados Unidos que respete las leyes y normas internacionales. Amnistía Internacional ha denunciado la amenaza, afirmando que "atacar la infraestructura civil, que es esencial para la supervivencia de la población civil, constituiría un crimen de guerra".
A medida que la situación continúe evolucionando, los expertos legales y las organizaciones de derechos humanos monitorearán de cerca las acciones de todas las partes involucradas para garantizar el cumplimiento del derecho internacional humanitario y la protección de las poblaciones civiles.
Fuente: Al Jazeera

