Trump desata armas comerciales "poderosas" en la guerra arancelaria global

Mientras el presidente de Estados Unidos impone un arancel global del 10%, explore las 'bazucas económicas' que Trump puede disparar en su creciente batalla comercial.
En una medida audaz, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha disparado los primeros tiros en su guerra comercial en curso, implementando un arancel global del 10% sobre las importaciones. Pero este impuesto del 10% puede ser sólo la punta del iceberg, ya que el presidente tiene un verdadero arsenal de poderosas 'bazucas' económicas a su disposición.
Los últimos aranceles de Trump se producen después de sus amenazas anteriores de imponer aranceles aún más elevados del 15%. Si bien la tasa del 10% puede parecer más moderada, está claro que el presidente está dispuesto a ejercer todo su poder en política comercial para lograr sus objetivos. Y las importaciones afectadas cubren una amplia gama de industrias críticas, incluidas farmacéuticas, minerales procesados, aviones, paneles solares, drones, turbinas eólicas, robots y equipos médicos.

A medida que la batalla comercial se intensifica, es importante comprender el alcance total de las armas económicas de Trump que puede desplegar. Más allá de los aranceles, el presidente tiene acceso a una variedad de otras herramientas poderosas de política comercial, a menudo denominadas sus 'bazucas económicas'.
Una de las armas más potentes del arsenal de Trump es la capacidad de restringir el acceso al enorme mercado de consumo estadounidense. Al amenazar con retener el acceso al mercado o imponer aranceles elevados, el presidente puede ejercer una inmensa presión sobre los socios comerciales para que capitulen ante sus demandas.
Otra herramienta clave son las restricciones y revisiones de la inversión. La administración puede bloquear o escudriñar la inversión extranjera directa en Estados Unidos, lo que dificulta que las empresas establezcan un punto de apoyo en el lucrativo mercado estadounidense.
Trump también puede cortar el acceso a tecnologías y componentes estadounidenses críticos, paralizando efectivamente las cadenas de suministro de los competidores extranjeros. Esta táctica ya se ha empleado contra el gigante tecnológico chino Huawei, privando a la empresa de semiconductores y software esenciales fabricados en Estados Unidos.
Además, el presidente tiene el poder de invocar la seguridad nacional como justificación para acciones comerciales. Esto le permite eludir las reglas comerciales tradicionales e imponer medidas radicales con una supervisión o restricciones mínimas.
En última instancia, el arsenal de política comercial de Trump es formidable y ha mostrado voluntad de utilizarlo agresivamente. A medida que el panorama del comercio mundial continúa cambiando, las empresas y los responsables políticos deberán seguir de cerca los próximos pasos del presidente y prepararse para las posibles consecuencias.
Fuente: The Guardian


