Trump sopesa una decisión trascendental sobre la escalada del conflicto con Irán

El presidente Trump y su círculo íntimo están lidiando con una decisión crítica sobre si lanzar o no una invasión terrestre a Irán, una medida que podría intensificar dramáticamente las tensiones actuales en el Golfo Pérsico.
El presidente Trump y su estrecho círculo de colaboradores cercanos han hecho de la apertura del Estrecho de Ormuz una cuestión nueva y no negociable. Esta vía fluvial estratégica, que Irán ha amenazado con cerrar, es el cuello de botella petrolero más importante del mundo, maneja alrededor de 21 millones de barriles de petróleo por día, y cualquier interrupción tendría graves ramificaciones económicas globales. La postura de línea dura de la administración hacia Irán ha planteado el espectro de una potencial guerra terrestre, una perspectiva que marcaría una dramática escalada del conflicto actual.
Las tensiones han aumentado constantemente en la región desde que Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán el año pasado y volvió a imponer sanciones económicas devastadoras. Los recientes ataques a petroleros en el Golfo de Omán, de los que Estados Unidos ha culpado a Irán, han inflamado aún más la situación y han provocado el despliegue de activos militares estadounidenses adicionales en la zona.
Si bien el presidente ha dicho que no quiere la guerra, también ha dejado claro que no se puede permitir que Irán cierre el Estrecho de Ormuz. Esto ha generado preocupaciones de que pueda verse atrapado, con pocas opciones aparte de la acción militar. Se sabe que algunos de los asesores de Trump, incluido el asesor de seguridad nacional John Bolton, están presionando por un enfoque más confrontativo hacia Irán.
La decisión de lanzar una invasión terrestre sería trascendental y tendría consecuencias de largo alcance. Una guerra con Irán sería mucho más compleja y desafiante que los conflictos en Afganistán e Irak, dado el tamaño, la población y las capacidades militares de Irán. También correría el riesgo de atraer a otras potencias regionales y potencialmente provocar una conflagración más amplia.
Sin embargo, la administración Trump parece estar considerando seriamente esta opción, y el propio presidente dice que está
Fuente: The New York Times


