Los conservadores del Reino Unido abandonan sus intereses y respaldan la postura radical de Estados Unidos sobre Irán

Mientras la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán hace estragos, los conservadores y el Reino Unido reformista han adoptado una postura peligrosamente ideológica, revelando una falta de pensamiento serio en política exterior.
Gran Bretaña es uno de los muchos países que se beneficiarían del reemplazo de la teocracia brutal por un gobierno democrático en Teherán. El pueblo iraní sería el mayor beneficiario. Sin embargo, de ello no se sigue que los intereses británicos sean servidos por la actual campaña militar estadounidense-israelí contra Irán, que afirma que el cambio de régimen es un objetivo pero no incluye ninguna estrategia creíble para lograrlo.
La distinción nunca fue difícil de entender. Sir Keir Starmer lo entendió y se mantuvo alejado de la guerra de Donald Trump. El líder de la oposición no fue tan sensato. En la primera semana del conflicto, Kemi Badenoch acusó a Sir Keir de indecisión y cobardía. Pensó que la ausencia de un mandato legal para la guerra era irrelevante y pidió que la RAF participara más. El líder conservador ya no sostiene esa opinión. O, mejor dicho, niega haberlo tenido. Ella dice que no pidió que Gran Bretaña se uniera a la acción estadounidense-israelí, pero sí pidió que las fuerzas británicas atacaran objetivos dentro de Irán y que esos están d...


