El Reino Unido se mantiene firme: Estados Unidos tiene prohibido atacar a Irán desde bases británicas

El nuevo primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, rechaza firmemente la presión de Estados Unidos para unirse a una acción militar contra Irán, lo que provocó una reacción violenta del presidente Trump.
Gran Bretaña ha reforzado que Estados Unidos no puede utilizar bases militares británicas para lanzar ataques contra Irán, una medida que ha generado críticas del presidente Trump. El primer ministro Keir Starmer ha rechazado firmemente los llamamientos para que el Reino Unido se una al esfuerzo bélico estadounidense-israelí contra Irán, para disgusto del presidente estadounidense.
La decisión del gobierno británico de negar a Estados Unidos el acceso a sus instalaciones militares para posibles ataques contra Irán se produce mientras las tensiones entre Washington y Teherán continúan a fuego lento. El presidente Trump ha presionado repetidamente a los aliados estadounidenses, incluido el Reino Unido, para que asuman un papel más activo en la confrontación con Irán, pero el primer ministro Starmer se ha resistido firmemente a estos llamados.
En una respuesta mordaz, Trump se ha burlado Starmer por su negativa a unirse al esfuerzo bélico entre Estados Unidos e Israel, acusando al líder británico de ser débil y no estar dispuesto a enfrentar la amenaza de Irán. Sin embargo, Starmer ha sostenido que el Reino Unido no se verá involucrado en un conflicto militar que no crea que esté justificado o no sea lo mejor para el pueblo británico.
La decisión del Reino Unido de negar el acceso de Estados Unidos a sus bases militares para posibles ataques contra Irán se considera un revés diplomático significativo para la administración Trump, que ha estado intentando construir una coalición global contra Irán. Es probable que la postura del Reino Unido envalentone a otros aliados europeos que se han mostrado reacios a unirse a los esfuerzos liderados por Estados Unidos contra Irán.
Las tensiones entre el Reino Unido y Estados Unidos por Irán llegan en un momento en el que la relación entre los dos aliados se ha visto tensa por otras cuestiones de política exterior, como la decisión del Reino Unido de permitir a Huawei construir parte de su red 5G. El desacuerdo sobre Irán probablemente complique aún más la relación ya compleja entre Londres y Washington.
A pesar de las críticas del presidente Trump, el primer ministro Starmer ha prometido mantener la política exterior independiente del Reino Unido y no dejarse intimidar para tomar medidas que no cree que sean lo mejor para sus intereses. Es probable que la postura del Reino Unido sobre Irán tenga implicaciones de gran alcance para el paisaje geopolítico más amplio y la dinámica de la alianza transatlántica.
Fuente: The New York Times


