Declaración del Reino Unido en el Consejo General de la OMC, mayo de 2026

El Reino Unido presenta su posición en la reunión del Consejo General de la Organización Mundial del Comercio en Ginebra, abordando las prioridades comerciales globales y los compromisos multilaterales.
El Reino Unido pronunció una declaración integral en la reunión del Consejo General de la Organización Mundial del Comercio celebrada en Ginebra en mayo de 2026, reafirmando su compromiso con la cooperación comercial multilateral y delineando sus prioridades estratégicas para el sistema de comercio internacional. La declaración reflejó el papel independiente del Reino Unido dentro de la OMC tras su salida de la Unión Europea y demostró su compromiso continuo con los mecanismos de gobernanza del comercio global. Los funcionarios enfatizaron la importancia de fortalecer el marco de la OMC durante un período de importante incertidumbre económica y tensión geopolítica que afecta el comercio internacional.
Los representantes comerciales británicos destacaron la dedicación del gobierno para mantener mercados abiertos y reglas comerciales predecibles que beneficien a las empresas y consumidores de todo el mundo. El Reino Unido subrayó su apoyo a los principios fundamentales de la OMC, incluido el estatus de nación más favorecida, la no discriminación y la transparencia en las transacciones comerciales. La declaración también abordó la necesidad de actualizar las regulaciones de la OMC para reflejar los desafíos contemporáneos en el comercio digital, la resiliencia de la cadena de suministro y las prácticas comerciales sostenibles que han surgido desde el inicio de la organización.
La delegación enfatizó cómo la política comercial global debe adaptarse a los cambios tecnológicos emergentes y a las cambiantes dinámicas del mercado, manteniendo al mismo tiempo los valores fundamentales que han apuntalado las relaciones comerciales internacionales durante décadas. Los funcionarios del Reino Unido señalaron que el panorama en rápida evolución del comercio electrónico, la inteligencia artificial y los servicios digitales requiere que la OMC desarrolle nuevos marcos que protejan tanto la innovación como la competencia leal. Hicieron hincapié en que sin regulaciones actualizadas, los estados miembros dependerían cada vez más de medidas unilaterales que podrían desestabilizar todo el sistema comercial.
Al abordar las negociaciones comerciales multilaterales, el Reino Unido abogó por un enfoque renovado en las cuestiones pendientes de la Ronda de Doha y al mismo tiempo alentó a los estados miembros a explorar nuevas áreas de negociación que reflejen el comercio del siglo XXI. La declaración posicionó al Reino Unido como un constructor de puentes comprometido a facilitar el consenso entre diversos países miembros con diferentes intereses económicos y niveles de desarrollo. Los negociadores británicos expresaron su preocupación por la creciente polarización dentro de la OMC entre los países desarrollados y en desarrollo, advirtiendo que sin un compromiso de ambas partes, la capacidad de la organización para servir como un foro eficaz para la resolución de disputas y la formulación de normas se vería comprometida.
La delegación del Reino Unido abordó específicamente la crisis que enfrenta el Órgano de Apelación de la OMC, que en la práctica no ha funcionado debido a desacuerdos sobre el nombramiento de jueces y preocupaciones sobre su autoridad para tomar decisiones. El gobierno británico propuso soluciones constructivas destinadas a restaurar el mecanismo de solución de disputas que ha sido fundamental para la legitimidad de la OMC desde su creación en 1995. Argumentaron que sin mecanismos funcionales de resolución de disputas, todo el edificio del comercio internacional basado en reglas perdería credibilidad y eficacia.
Con respecto al comercio agrícola, la declaración del Reino Unido reconoció las profundas sensibilidades que rodean los subsidios agrícolas y el acceso al mercado, al tiempo que alentó a los estados miembros a perseguir objetivos ambiciosos de liberalización. Los funcionarios británicos señalaron que, como nación post-Brexit, el Reino Unido tiene la oportunidad de aplicar políticas agrícolas independientes que equilibren los intereses agrícolas nacionales con los beneficios del comercio internacional. La delegación enfatizó que las prácticas agrícolas sostenibles y la gestión ambiental deben integrarse en futuros acuerdos comerciales, lo que refleja la creciente demanda de los consumidores de productos producidos responsablemente.
La declaración también cubrió la protección de la propiedad intelectual y el equilibrio entre los derechos de patente de las empresas farmacéuticas y la necesidad de que los países en desarrollo accedan a medicamentos asequibles. El Reino Unido reafirmó su apoyo al acuerdo ADPIC al tiempo que reconoció preocupaciones legítimas sobre el acceso equitativo a las innovaciones en atención sanitaria. Los representantes británicos destacaron su compromiso con las flexibilidades de salud pública dentro de los marcos de propiedad intelectual existentes, particularmente en contextos que involucran enfermedades epidémicas y crisis humanitarias que afectan a poblaciones vulnerables.
Sobre la cuestión de los subsidios industriales y las empresas estatales, el Reino Unido pidió una mayor transparencia y disciplinas más estrictas sobre las medidas de apoyo gubernamental que distorsionan la competencia. La declaración abordó directamente las preocupaciones sobre ciertos socios comerciales que emplean mecanismos de subsidio opacos para impulsar artificialmente sus industrias nacionales a expensas de la competencia leal. Los funcionarios británicos enfatizaron que, si no se controlan, tales prácticas socavan los mecanismos del mercado y perpetúan ineficiencias que dañan la eficiencia económica global y el bienestar del consumidor.
La sostenibilidad ambiental surgió como un tema central en la presentación del Reino Unido, con énfasis en la conexión crucial entre la política comercial y la mitigación del cambio climático. La delegación abogó por eliminar las barreras comerciales a los bienes y servicios ambientales y al mismo tiempo apoyar a los países miembros en su transición hacia economías con bajas emisiones de carbono. Propusieron que la OMC debería facilitar, en lugar de obstruir, las políticas ambientales nacionales, reconociendo que la acción climática se ha convertido en parte integral de la competitividad en los mercados globales modernos.
El Reino Unido también abordó las normas laborales y el comercio, abogando por la integración de los derechos laborales fundamentales en el marco de la OMC para garantizar que la expansión del comercio no se produzca a costa de la explotación de los trabajadores. Los funcionarios británicos enfatizaron que las prácticas laborales justas deberían verse como un complemento del libre comercio y no como medidas proteccionistas. La declaración reflejó un creciente reconocimiento de que los sistemas de comercio sostenible deben incorporar protecciones sociales que mantengan el apoyo público al comercio internacional entre las poblaciones trabajadoras de los países miembros.
En cuanto al comercio digital y el comercio electrónico, el Reino Unido se posicionó como uno de los principales defensores de negociaciones ambiciosas que establecerían reglas claras para los flujos de datos, los impuestos digitales y el comercio en línea. La declaración reconoció que la economía digital representa una porción cada vez más importante del comercio global y que los miembros de la OMC deben desarrollar marcos que fomenten la innovación y al mismo tiempo protejan los derechos de los consumidores y la privacidad de los datos. Los funcionarios británicos enfatizaron que las naciones en desarrollo no deben quedarse atrás en la economía digital y que el apoyo al desarrollo de capacidades debe acompañar cualquier nueva regla de comercio digital.
La delegación también discutió los acuerdos comerciales regionales y su relación con el sistema multilateral, reconociendo que los acuerdos comerciales preferenciales han proliferado pero enfatizando su compatibilidad con los principios de la OMC. El Reino Unido destacó su participación en varios acuerdos comerciales regionales y bilaterales, al tiempo que sostuvo que estos deberían complementar, en lugar de socavar, la fortaleza del sistema comercial multilateral. Los funcionarios enfatizaron que los estados miembros deben resistir la tentación de fragmentarse en bloques comerciales competitivos que en última instancia debilitarían el orden basado en reglas que beneficia a todos los participantes.
La declaración británica concluyó reafirmando el compromiso del Reino Unido con una participación constructiva en el trabajo de la OMC en todas las áreas y su disposición a apoyar iniciativas que fortalezcan la eficacia de la organización. Los funcionarios enfatizaron que el Reino Unido considera a la OMC no como una reliquia del siglo XX sino como una institución vital que debe evolucionar para enfrentar los desafíos contemporáneos preservando al mismo tiempo los principios fundamentales que han proporcionado estabilidad al comercio internacional. La declaración reflejó un enfoque equilibrado que reconoce tanto las deficiencias de la organización como su papel irremplazable en el gobierno de las relaciones comerciales globales durante una era de interdependencia económica y transformación tecnológica sin precedentes.
Fuente: UK Government


