El grupo de trabajo de la ONU se enfrenta a la creciente violencia de las pandillas en Haití

Una nueva Fuerza de Supresión de Pandillas respaldada por la ONU llegó a Haití para abordar la crisis generalizada de pandillas en el país mientras se prepara para las próximas elecciones.
Un contingente de la recién formada Fuerza de Supresión de Pandillas de las Naciones Unidas ha llegado a Haití, marcando el inicio de una misión de 12 meses para abordar la grave crisis de violencia de las pandillas en el país. Este grupo de trabajo especializado fue establecido por el Consejo de Seguridad de la ONU en un esfuerzo por estabilizar el país antes de sus próximas elecciones, que se han retrasado repetidamente debido a los desafíos de seguridad que plantean poderosas organizaciones criminales.
Haití ha luchado durante mucho tiempo con la influencia de bandas armadas, que solo se han vuelto más poderosas y arraigadas en los últimos años. La afluencia de tropas de la ONU, provenientes de varios estados miembros, indica una escalada de la participación internacional en los asuntos internos de la nación caribeña mientras busca recuperar el control de sus calles.
El mandato principal de la Fuerza de Supresión de Pandillas es trabajar junto con la policía nacional de Haití para desmantelar las redes criminales que han paralizado grandes franjas de la capital, Puerto Príncipe, y obstaculizado la capacidad del gobierno para funcionar. La violencia de pandillas no sólo ha perturbado los servicios esenciales y la ayuda humanitaria, sino que también ha desplazado a miles de haitianos, exacerbando las actuales crisis socioeconómicas y políticas del país.
"Este despliegue marca una coyuntura crítica en la lucha de Haití para superar el dominio absoluto del crimen organizado", dijo la Representante Especial de la ONU para Haití, Helen La Lime. "Estamos comprometidos a apoyar al gobierno haitiano para restaurar la seguridad y allanar el camino para unas elecciones largamente postergadas que pueden poner al país en el camino hacia una mayor estabilidad y gobernabilidad democrática".
La llegada de la Fuerza de Supresión de Pandillas se produce inmediatamente después de un aumento de secuestros, asesinatos y guerras territoriales relacionados con pandillas que han devastado la capital de Haití. Los grupos criminales han tomado el control de infraestructura clave, incluidas carreteras y acceso a la ayuda humanitaria, desestabilizando aún más a una nación que ya se tambalea por el asesinato de su presidente, un gran terremoto y la pandemia de COVID-19.
"La situación en Haití es terrible y ya no podemos permitirnos el lujo de permanecer impasibles mientras estas pandillas continúan aterrorizando a la población", dijo un portavoz de la misión de la ONU. "Esta fuerza representa un esfuerzo internacional concertado para restaurar el orden y crear las condiciones para que se lleven a cabo elecciones libres y justas".
Si bien el despliegue de la Fuerza de Supresión de Pandillas de la ONU se considera un paso necesario, muchos expertos advierten que abordar los profundamente arraigados desafíos de seguridad de Haití requerirá una estrategia integral y de largo plazo que aborde las causas profundas de la inestabilidad del país, incluyendo la pobreza, la corrupción y la disfunción política. El éxito de esta misión será observado de cerca mientras Haití avanza en su camino en medio de un panorama complejo y volátil.
Fuente: Al Jazeera


