Los casos de tuberculosis no detectados desafían a Sudáfrica y Mozambique

África ha logrado avances en la lucha contra la tuberculosis, pero los diagnósticos fallidos y las infecciones resistentes a los medicamentos obstaculizan los esfuerzos, especialmente en Sudáfrica y Mozambique.
A pesar de los importantes avances en la lucha contra la tuberculosis (TB) en toda África, el continente todavía enfrenta un desafío formidable planteado por casos no diagnosticados y el aumento de cepas de la enfermedad resistentes a los medicamentos. Este problema es particularmente grave en Sudáfrica y Mozambique, donde los funcionarios de salud pública están lidiando con las complejidades de esta actual crisis de salud pública.
En los últimos años, África ha logrado avances notables en la reducción de la incidencia y la mortalidad de la tuberculosis. Sin embargo, los diagnósticos erróneos y la aparición de infecciones de tuberculosis resistentes a los medicamentos han complicado los esfuerzos del continente para lograr su objetivo de eliminar la enfermedad para 2030, según la Estrategia Fin a la Tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Uno de los principales obstáculos es la dificultad para identificar con precisión todos los casos activos de tuberculosis. Sudáfrica, en particular, está lidiando con este desafío, ya que se estima que hasta el 40% de los casos de tuberculosis en el país siguen sin diagnosticarse. Esto se debe en parte al acceso limitado a los servicios de atención médica en comunidades remotas y desatendidas, así como a la naturaleza compleja de los síntomas de la tuberculosis, que a menudo pueden confundirse con otras enfermedades respiratorias.
Del mismo modo, Mozambique se enfrenta a importantes obstáculos en su lucha contra la tuberculosis: se estima que un 30% de los casos pasan desapercibidos. El sistema de salud frágil del país y la alta prevalencia del VIH/SIDA han agravado el desafío, ya que la tuberculosis es una infección oportunista común entre las personas que viven con el VIH.
Otra preocupación apremiante es el aumento de las cepas de tuberculosis resistentes a los medicamentos, que se encuentran cada vez más tanto en Sudáfrica como en Mozambique. Estas formas de la enfermedad son más difíciles de tratar y pueden provocar tasas más altas de morbilidad y mortalidad. La OMS estima que en 2020 hubo más de 25.000 casos de tuberculosis multirresistente (TB-MDR) en Sudáfrica y más de 6.000 en Mozambique.
Para abordar estos desafíos, las autoridades de salud pública de ambos países están trabajando para fortalecer sus sistemas de vigilancia de enfermedades, mejorar el acceso a las pruebas de diagnóstico y ampliar las opciones de tratamiento para pacientes con cepas resistentes a los medicamentos. Además, se están realizando esfuerzos para mejorar el alcance comunitario y los programas educativos para fomentar el diagnóstico temprano y el cumplimiento del tratamiento.
A pesar de los importantes obstáculos, existe un cauteloso optimismo de que con un compromiso sostenido e intervenciones específicas, Sudáfrica y Mozambique pueden lograr mayores avances en su lucha contra la tuberculosis. Al abordar los problemas de los casos no diagnosticados y las infecciones resistentes a los medicamentos, estos países pueden contribuir al objetivo más amplio de eliminar la tuberculosis en todo el continente africano.
Fuente: Deutsche Welle


