El ejército estadounidense ataca otro dron con un láser de alta energía en el cierre del espacio aéreo

El Pentágono disparó otro láser de alta energía contra un dron no identificado, lo que provocó un cierre temporal del espacio aéreo sobre El Paso. Este último incidente pone de relieve el creciente uso de armas de energía dirigida.
En un incidente reciente, el ejército estadounidense disparó otro láser de alta energía contra un dron no identificado, lo que provocó el cierre temporal del espacio aéreo sobre El Paso, Texas. Este último evento subraya el creciente uso de armas de energía dirigida y los crecientes desafíos que plantea la tecnología de drones en los cielos.
Según los funcionarios, el láser fue disparado desde una instalación militar cerca de El Paso, lo que llevó a la Administración Federal de Aviación (FAA) a cerrar temporalmente el espacio aéreo como medida de seguridad. El cierre duró varias horas, provocando perturbaciones en el tráfico aéreo en la región.
Si bien el Pentágono no ha publicado detalles sobre el dron específico objetivo, este incidente sigue a un evento similar que ocurrió a principios de este mes, cuando el ejército logró atacar y derribar un dron sobre El Paso usando un láser de alta energía. Estos incidentes ponen de relieve el creciente uso de armas de energía dirigida por parte del ejército estadounidense como medio para contrarrestar la creciente prevalencia de la tecnología de drones.
El uso de láseres para atacar drones es parte de un esfuerzo más amplio del ejército estadounidense para desarrollar y desplegar una gama de tecnologías contra drones, incluidos sistemas de guerra electrónica, dispositivos de interferencia de GPS e interceptores cinéticos. Estas capacidades se consideran fundamentales para abordar las amenazas potenciales que plantean los drones, que pueden usarse para reconocimiento, vigilancia o incluso como armas en manos de adversarios.
El cierre del espacio aéreo sobre El Paso subraya las posibles perturbaciones y preocupaciones de seguridad que pueden surgir del uso de armas de energía dirigida en áreas pobladas. Si bien el ejército sostiene que estos láseres se utilizan principalmente con fines de entrenamiento y pruebas, la creciente frecuencia de tales incidentes resalta la necesidad de una coordinación y comunicación sólidas entre las autoridades militares y civiles para garantizar la seguridad del tráfico aéreo y del público en general.
A medida que el uso de la tecnología de drones continúa evolucionando, el desarrollo y despliegue de capacidades anti-drones probablemente seguirá siendo una prioridad para el ejército estadounidense y otras agencias de defensa. Los recientes acontecimientos en El Paso sirven como recordatorio de los desafíos complejos y multifacéticos que plantea la proliferación de la tecnología de drones y los esfuerzos en curso para abordarlos.
Fuente: The New York Times


