El petróleo estadounidense y la energía solar china dominan el cambio energético mundial

Las tensiones de Trump en Medio Oriente aceleran el alejamiento del mundo de la dependencia del petróleo, impulsando las exportaciones de crudo estadounidense y las superpotencias de energía renovable a nivel mundial.
Las tensiones geopolíticas que se desarrollan en Medio Oriente están remodelando fundamentalmente el panorama energético global, con consecuencias de largo alcance sobre cómo las naciones obtienen y consumen energía. Se está produciendo un realineamiento significativo a medida que los mercados energéticos mundiales responden a interrupciones sin precedentes en las cadenas de suministro y alianzas políticas cambiantes. La exposición de la dependencia mundial de los suministros energéticos de Oriente Medio está obligando ahora a las principales economías a acelerar su transición hacia nuevas superpotencias energéticas, en particular Estados Unidos y China, que están emergiendo como actores dominantes en sus respectivos sectores energéticos.
A lo largo de las principales rutas marítimas del mundo, está ocurriendo un fenómeno notable que subraya esta transición histórica. Una armada de enormes petroleros, muchos de ellos vacíos en posiciones estratégicas, ha comenzado discretamente a invertir su rumbo hacia los puertos estadounidenses. Estos buques representan un cambio tangible en los flujos comerciales de energía a nivel mundial, con un número récord de buques de crudo de gran tamaño contratados para transportar petróleo crudo estadounidense a destinos en todo el mundo. Cada uno de estos enormes barcos, capaces de transportar aproximadamente 2 millones de barriles de petróleo, señala la creciente importancia del petróleo estadounidense en la estabilización de los mercados globales durante este período de incertidumbre.
La escala de este movimiento no tiene precedentes en la historia reciente. Casi 30 de estos megapetroleros tienen actualmente contratos para cargar crudo estadounidense, una cifra que refleja la demanda urgente de las refinerías y los consumidores de energía globales que enfrentan lo que muchos analistas describen como la crisis de suministro más grave de la historia. Este aumento de las exportaciones de petróleo de Estados Unidos se produce en un momento crítico en el que las asociaciones energéticas tradicionales están siendo puestas a prueba y los acuerdos internacionales de suministro están bajo presión. El sector energético estadounidense, limitado durante mucho tiempo por limitaciones políticas históricas, ahora está posicionado para desempeñar un papel central en la prevención de una catástrofe energética global.
Fuente: The Guardian


