La Casa Blanca propone reformas migratorias limitadas para evitar el cierre del DHS

La administración Trump ha esbozado un conjunto limitado de cambios en la política de inmigración en un esfuerzo por poner fin al cierre parcial del gobierno que afecta al Departamento de Seguridad Nacional.
En un último esfuerzo por romper el estancamiento legislativo sobre la seguridad fronteriza, la administración Trump ha propuesto un conjunto limitado de cambios en la política de inmigración como parte de un acuerdo para poner fin al cierre parcial del gobierno que afecta al Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La última oferta de la Casa Blanca, descrita en una carta a los líderes del Congreso, no aborda la exigencia demócrata de prohibir a los agentes federales de inmigración usar máscaras protectoras mientras están de servicio, una práctica que ha generado críticas de grupos de libertades civiles. En cambio, la propuesta de la administración se centra en cambios al sistema de asilo y al estatus de protección temporal para ciertos grupos de inmigrantes.
Específicamente, la administración está pidiendo la creación de una nueva clase de estatus de protección temporal para los países del Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) cuyos ciudadanos han huido de la violencia y la inestabilidad en los últimos años. Este estatus proporcionaría permisos de trabajo y aplazaría la deportación por un período no especificado.
Además, la Casa Blanca propone cambiar el sistema de asilo exigiendo que los solicitantes de asilo presenten sus solicitudes en los puertos de entrada oficiales, en lugar de cruzar la frontera ilegalmente. La carta también sugiere limitar la cantidad de tiempo que los casos de asilo pueden permanecer sin resolver para reducir la acumulación actual de cientos de miles de solicitudes pendientes.
Si bien la propuesta de la administración representa un cambio hacia un enfoque más orientado al compromiso en materia de inmigración, es poco probable que obtenga suficiente apoyo demócrata para poner fin al cierre del gobierno. Los líderes demócratas han declarado repetidamente que no apoyarán ningún acuerdo que incluya financiación para un muro fronterizo, una promesa clave de campaña del presidente Trump.
El estancamiento sobre la seguridad fronteriza ha llevado al cierre parcial del DHS y varias otras agencias federales desde finales de diciembre. Decenas de miles de trabajadores federales han sido despedidos o están trabajando sin paga mientras el enfrentamiento se prolonga, sin un final claro a la vista.
A medida que continúa el estancamiento político, hay mucho en juego para ambos partidos. La administración Trump está bajo presión para demostrar avances en su agenda de inmigración, mientras que los demócratas temen parecer que están haciendo concesiones en cuestiones de seguridad fronteriza que podrían alienar a su base.
Con el tiempo agotándose y las consecuencias del cierre aumentando, ambas partes pueden verse obligadas en última instancia a encontrar un término medio que aborde las preocupaciones de la administración sobre la seguridad fronteriza y al mismo tiempo satisfaga las demandas demócratas de un enfoque más humano de la política de inmigración.
Fuente: The New York Times


