Mujer condenada a 22 años de cárcel por el asesinato de su hermana en Londres

Nancy Pexton, de 70 años, recibe cadena perpetua con una pena mínima de 22 años por asesinar a su hermana Jennifer Abbott en un apartamento de Camden y robar su reloj Rolex.
Un tribunal de Londres ha dictado cadena perpetua a una mujer condenada por asesinar brutalmente a su propia hermana, con una pena de prisión mínima de 22 años antes de que se pueda considerar la posibilidad de obtener la libertad condicional. El caso ha conmocionado a la comunidad local y ha planteado serias dudas sobre la violencia familiar y las circunstancias que llevaron a la trágica muerte de Jennifer Abbott en su residencia de Camden.
Nancy Pexton, de 70 años, fue condenada por el asesinato de su hermana Jennifer Abbott luego de un violento altercado que resultó en múltiples puñaladas. El juez que preside el caso destacó durante la sentencia que Pexton demostró una total ausencia de remordimiento por el ataque feroz y calculado que se cobró la vida de su hermana. Esta falta de contrición jugó un papel importante en la severidad de la sentencia impuesta por el tribunal.
Según las pruebas presentadas durante el juicio, Pexton infligió un asalto devastador a Abbott, apuñalando a su víctima no menos de 10 veces durante el violento incidente. Después de perpetrar este acto atroz, Pexton abandonó cruelmente el cuerpo de su hermana en el piso de Londres ubicado en el área de Camden, dejando a la fallecida en descomposición durante un período completo de tres días antes de que se descubriera el cuerpo. El prolongado ocultamiento de los restos de la víctima añadió otra dimensión inquietante a un crimen que ya era horrible.
Además de la naturaleza violenta del ataque, el caso también involucró hurto y robo como delitos secundarios. Pexton robó el lujoso reloj Rolex de su víctima durante o inmediatamente después del asesinato, agravando la violación y sugiriendo premeditación o avaricia oportunista durante la comisión del delito. El robo de un artículo tan valioso indicó que la motivación financiera puede haber influido en el trágico resultado.
Fuente: The Guardian


