Antiguo médico romano identificado en Pompeya

Los arqueólogos utilizan tomografías computarizadas avanzadas y reconstrucción 3D para identificar a una víctima de Pompeya del año 79 d.C. como un médico romano. Descubra avances en la investigación de volcanes.
En una notable demostración de la metodología arqueológica moderna, los científicos han identificado con éxito a una de las víctimas sepultadas por la catastrófica erupción del monte Vesubio en el año 79 EC como un médico romano. Utilizando tecnología de escaneo CT de vanguardia y sofisticadas técnicas de reconstrucción digital 3D, investigadores del Parque Arqueológico de Pompeya han reunido evidencia que sugiere que este individuo practicaba la medicina en la antigua ciudad romana. Este descubrimiento representa un avance significativo en la comprensión de las vidas y profesiones de los ciudadanos comunes que perecieron durante uno de los desastres naturales más devastadores de la historia.
La erupción en sí sigue siendo uno de los eventos volcánicos más catastróficos jamás registrados, liberando energía térmica equivalente a aproximadamente 100.000 veces el poder destructivo de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial. La violenta explosión expulsó enormes cantidades de roca fundida, piedra pómez volcánica y cenizas sobrecalentadas por todo el paisaje circundante, con especial devastación concentrada en las ciudades de Pompeya y Herculano. Los flujos piroclásticos que descendieron del volcán se movieron a velocidades tremendas, descendiendo por la ladera de la montaña y envolviendo todo a su paso en unos instantes.
La gran mayoría de los residentes de ambas ciudades experimentaron la muerte por asfixia, sucumbiendo a las espesas y tóxicas nubes de gas volcánico y ceniza que llenaron el aire durante las fases iniciales de la erupción. Sin embargo, las excavaciones y los análisis científicos han revelado que al menos algunas víctimas tuvieron un final mucho más instantáneo y violento. Las temperaturas extremas generadas por los flujos piroclásticos de movimiento más rápido, que alcanzaron temperaturas capaces de hervir el tejido humano, causaron un trauma físico catastrófico, y algunos cuerpos mostraron evidencia de muerte instantánea por choque térmico en lugar de asfixia gradual.
Fuente: Ars Technica


