La construcción de un templo hindú se vincula con un brote de enfermedad pulmonar

Acusaciones de fraude de visas, abuso y negligencia médica durante la construcción del templo hindú más grande de Nueva Jersey, y dos trabajadores supuestamente murieron a causa de una enfermedad pulmonar inducida por el polvo de sílice.
En el corazón de Robbinsville, Nueva Jersey, se encuentra el templo hindú moderno más grande fuera de la India, una impresionante muestra de artesanía que ha captado la atención del mundo. Pero detrás de las intrincadas tallas de piedra y la fama viral en las redes sociales, algunos trabajadores alegan una historia más oscura de abuso, fraude de visas y negligencia médica que ha provocado enfermedades pulmonares incurables e incluso dos muertes reportadas.
El templo, construido por la organización religiosa Baps Swaminarayan Akshardham, es la última de una serie de estructuras similares que el grupo ha construido en todo el mundo. Si bien la belleza del templo ha cautivado a los visitantes, algunas de las personas responsables de su creación dicen que el costo fue demasiado alto.

Según los testimonios de los trabajadores, el proceso de construcción implicó la importación de trabajadores de la India bajo la apariencia de visas religiosas, sólo para ser sometidos a largas jornadas, malas condiciones de vida y un desprecio general por su salud y seguridad. Este supuesto maltrato ahora ha culminado en un resultado devastador: varios trabajadores han desarrollado enfermedades pulmonares incurables por inhalar polvo de sílice durante la construcción.
Se informó que dos trabajadores incluso murieron como resultado de estas afecciones pulmonares, lo que resalta aún más el costo humano detrás de la impresionante fachada del templo. Las acusaciones pintan un panorama preocupante de un proyecto que, en busca de una maravilla arquitectónica, puede haber explotado y puesto en peligro a las mismas personas responsables de su creación.

A medida que el templo continúa atrayendo visitantes y elogios, las historias de los trabajadores que lo construyeron sirven como un recordatorio aleccionador de los costos humanos, a menudo invisibles, detrás de proyectos tan grandiosos. Las denuncias de fraude de visas, abuso y negligencia médica plantean dudas sobre las prácticas éticas y la supervisión involucradas en la construcción de este hito cultural.
En el futuro, la situación en el templo hindú de Nueva Jersey sirve como un llamado a la acción para una mayor transparencia y responsabilidad en la industria de la construcción, particularmente cuando se trata del trato a los trabajadores migrantes. No se deben olvidar las historias humanas detrás de estas maravillas arquitectónicas, para que el precio del progreso no sea demasiado alto.


