Adolescentes armados atacan mezquita de San Diego con armadura

Dos adolescentes armados abrieron fuego en el Centro Islámico de San Diego. El sacrificio de un valiente guardia de seguridad evitó una tragedia mayor durante el devastador ataque.
Un tiroteo masivo devastador se desarrolló en el Centro Islámico de San Diego cuando dos hombres armados adolescentes, de 17 y 18 años, lanzaron un ataque coordinado contra la instalación religiosa. Los testigos y los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley describieron que los perpetradores se acercaban a la mezquita con preparación de estilo militar, equipados con pistolas y rifles mientras usaban equipo táctico completo que les daba la apariencia de asaltantes fuertemente armados y listos para un combate sostenido.
Las armas utilizadas en este trágico incidente habían sido registradas legalmente a nombre de uno de los padres de los pistoleros, lo que generó preguntas inmediatas sobre los protocolos de almacenamiento de armas de fuego y la responsabilidad de los padres a la hora de impedir el acceso de los jóvenes a las armas. Este detalle se volvería fundamental para la investigación mientras las autoridades trabajaban para comprender cómo los menores obtuvieron y coordinaron el uso de armas de fuego registradas para un ataque tan premeditado.
Durante los desgarradores momentos del asalto, un guardia de seguridad vigilante apostado en el Centro Islámico demostró un valor notable al enfrentarse a los agresores armados. Según relatos proporcionados por miembros de la mezquita que presenciaron los horribles acontecimientos, el guardia logró disparar y herir a uno de los tiradores adolescentes mientras avanzaban hacia las instalaciones. A pesar de sufrir heridas por disparos, el atacante herido continuó avanzando con aparente determinación de adentrarse más en la mezquita.
La respuesta heroica del guardia de seguridad se extendió más allá de su confrontación física con los hombres armados. Reconociendo la gravedad de la emergencia que se estaba desarrollando, alertó de inmediato a los administradores de la escuela ubicada dentro del complejo del Centro Islámico, instándolos a implementar procedimientos de cierre para proteger a los niños y al personal presente en las instalaciones.
Fuente: The Guardian


