Las tensiones aumentan a medida que Pakistán navega por las consecuencias de la guerra con Irán

La minoría chiíta de Pakistán reacciona con ira por el asesinato de clérigos iraníes, lo que plantea un desafío para los dirigentes del país que intentan equilibrar las relaciones.
Pakistán se encuentra en una posición precaria mientras navega por las consecuencias del conflicto en curso entre Irán y otras potencias globales. Con profundos vínculos espirituales y culturales con Irán, la minoría chiíta de Pakistán ha reaccionado con indignación ante los recientes ataques de Estados Unidos e Israel que mataron a importantes clérigos iraníes, complicando el papel del país como posible mediador en la crisis.
Hay mucho en juego para Pakistán, que comparte una frontera larga y a veces turbulenta con Irán. El primer ministro Imran Khan y su gobierno han tratado de mantener un delicado acto de equilibrio, instando a la moderación y pidiendo soluciones diplomáticas, reconociendo al mismo tiempo la ira que sienten sus propios ciudadanos chiítas.
{{IMAGE_PLACEHOLDER}}A raíz de los ataques, mezquitas y centros comunitarios chiítas en todo Pakistán han sido escenario de grandes y emotivas protestas, con manifestantes que condenaron los asesinatos y expresaron solidaridad con sus correligionarios en Irán. El gobierno ha respondido con una mezcla de cautela y preocupación, consciente de que la cuestión tiene el potencial de inflamar tensiones sectarias dentro del propio Pakistán.
Fuente: The New York Times


