Los casos de tuberculosis no detectados obstaculizan el progreso en Sudáfrica y Mozambique

Los expertos advierten que los casos de tuberculosis no diagnosticados y resistentes a los medicamentos están planteando desafíos en Sudáfrica y Mozambique, amenazando el progreso de la región en la lucha contra esta enfermedad mortal.
tuberculosis (TB) ha sido durante mucho tiempo un importante problema de salud pública en África, pero los expertos dicen que la región está avanzando en la lucha contra esta enfermedad mortal. Sin embargo, casos no diagnosticados y el aumento de cepas resistentes a los medicamentos están complicando la lucha, particularmente en Sudáfrica y Mozambique.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), África representó casi una cuarta parte de la carga mundial de tuberculosis en 2020. Si bien el continente ha experimentado una disminución en la incidencia general de tuberculosis en los últimos años, la persistencia de casos no detectados y la aparición de TB multirresistente (MDR-TB) amenazan con socavar estos avances.
En Sudáfrica, por ejemplo, se estima que cada año casi 100.000 casos de tuberculosis no se diagnostican. Esto se debe en parte al sobrecargado sistema de salud del país, que lucha por llegar a comunidades remotas y desatendidas. Mozambique se enfrenta a un desafío similar, con un estimado de 40.000 casos de tuberculosis no diagnosticados al año.
La cuestión de la tuberculosis resistente a los medicamentos también es una preocupación creciente. En Sudáfrica, la TB-MDR representa alrededor del 4 % de todos los casos de tuberculosis, mientras que en Mozambique, la tasa es aún mayor: el 7 %. Estas cepas resistentes a los medicamentos requieren un tratamiento más complejo y costoso, lo que sobrecarga aún más los sistemas de salud en ambos países.
Para abordar estos desafíos, los expertos dicen que se necesita un enfoque multifacético. Esto incluye fortalecer las redes de atención primaria de salud, mejorar el acceso al diagnóstico y tratamiento e invertir en investigación e innovación para desarrollar nuevas herramientas para el control de la tuberculosis.
Además, la colaboración transfronteriza y la coordinación regional serán cruciales, ya que la tuberculosis no respeta las fronteras nacionales. Al trabajar juntos, Sudáfrica, Mozambique y otras naciones africanas pueden abordar de manera más efectiva esta persistente amenaza a la salud pública.
Mientras el mundo continúa lidiando con la pandemia de COVID-19, la lucha contra la tuberculosis debe seguir siendo una prioridad. No abordar los desafíos que plantean los casos no diagnosticados y resistentes a los medicamentos no solo podría poner en peligro el progreso logrado hasta ahora, sino que también tendría consecuencias devastadoras para la salud y el bienestar de millones de personas en todo el continente africano.
Fuente: Deutsche Welle


